El Deseo Que Impulsa La Vida

No hace falta que me lo digas, sé que es verdad, que sientes angustia en el fondo de tu alma, sé que a veces te sientes tan solo, que no alcanzan las lágrimas para calmar esa tormenta que habita en ti, lo sé porque yo estuve ahí, pero la buena noticia es que tú también puedes salir al encuentro del sol que brilla en las mañanas.

Habré los ojos y despierta, la vida está llena de buenas sorpresas y te está esperando para que tú la vivas, abandona el miedo y pon en orden tu casa siente el eco del amor que te llama y te invita a salir de la tristeza y la melancolía.

Sonríe sin importar quién te ve en la vía, sonríe sin importar que te digan que lo que amas es una locura o lo que estas vistiendo es feo, extraño o esta pasado de moda, sonríe sin importar que la gente no entienda tu forma de vida al fin de cuentas todo eso no importa. Hazme caso, sonríe.

Suelta las anclas y abandonas las amarras, atrévete a intentar una nueva vida, busca en el fondo de tu corazón el deseo que impulsa la esperanza el amor y tu autoestima, sé que no es fácil, sé que muchos te dirán que todo esto es mentira, que no vale la pena o que tu no podrás lograrlo porque ellos fracasaron y están viviendo su propia amargura.

Sé que la vida a veces te golpea te doblega y te desanima, la verdad es fácil sería convertir todo en una excusa para salir al encuentro de la huida, pero aquí entre tú y yo sabemos que en la fuerza de tu alma existe mucha valentía, sabemos que estas a la espera del placer y la satisfacción que produce vencer en la batalla, aquí entre tú y yo sabemos que si quisieras ya habrías hecho de todo esto una gran victoria para tu vida.

A veces miras tus manos y sabes que en ellas está la fuerza para vencer y derrotar todo aquello que te lastima, atrévete a mirarlas nuevamente, atrévete a vestir la armadura y a empuñar la espada de los valientes y derrota de una vez por todas tu tristeza y melancolía, mira el mundo que habita a tu alrededor. Despierta, hazme caso, aduéñate de la fuerza y el deseo que impulsa la vida. 

Por: Luis German GIl Galeano

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